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NotaPublicado: Vie 11 Ene 2008 15:56 
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Estuve a punto de no volver a entrar mas a este foro, pero lo pense mejor y no, sería un error.
No me importa que me digan facho, oligarca, derechista, o gorila, sigo con la esperanza de abrirles los ojos, e intentare sacarles el vendaje K que tienen, e intenten, objetivamente, dejar de estar tan de acuerdo con todo lo que dicen y hacen los KK.
Pueden leer atentamente el ultimo parrafo resaltado al menos ya que la nota es larga.


Extraido de : http://www.postalesdelsur.net/ver_archi ... a=notas318

En los días de Cristina Fernández como presidenta de la Nación, las noticias dicen que falta nafta y que los integrantes de la Asociación de Estaciones de Servicios Independientes acusan a las grandes petroleras de esta maniobra. La demanda de naftas es de 4.800 millones de litros anuales, mientras que se producen 8.500 millones de litros cada doce meses. No hay razones para la ausencia del combustible en las bocas de expendio.
Quizás sea una respuesta de las principales empresas ante la anunciada suba en las retenciones a la exportación que pasaron del 5 por ciento al 35 por ciento.
En forma paralela, en la cuna del petróleo argentino, también el origen de los Kirchner, en la Patagonia, el sindicato de trabajadores petroleros anunció paros sorpresivos en reclamo de la reincorporación de doscientos empleados despedidos.
Por esas mismas horas, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) informaba que los precios del oro negro seguirán subiendo por lo menos hasta abril de 2008. A principios de año el valor del barril había superado los cien dólares.
En el día de los Santos Inocentes, el 28 de diciembre de 2007, los argentinos amanecieron con la noticia que la presidenta Cristina Fernández saludó a Enrique Eskenazi, titular del grupo Petersen, luego de haber adquirido el 25 por ciento de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. El empresario aseguró sentir orgullo por lo que denominó la “reconstrucción del empresariado nacional”. A su lado estaba Antonio Brufau, titular de la española Repsol, la firma que recibirá 2.235 millones de dólares a cambio del porcentaje mencionado.
Ese mismo día, en forma paralela, las playas patagónicas de Chubut eran contaminadas con derrames de petróleo.
Fue en Caleta Córdova, muy cerca de Comodoro Rivadavia, el mítico lugar en donde se descubriera el combustible cien años atrás.
“Drama ecológico: cuatro kilómetros de playas empetroladas en Chubut”, fue el título repetido de los diarios nacionales. La culpa parecía ser de un barco de transporte pero no había denuncia alguna que confirmara la pérdida.
La ministra de Ambiente de Chubut, Mónica Raimundo, es necesario revisar lo que se entiende por “la responsabilidad social de las empresas. Generalmente todas las empresas se manejan con imágenes satelitales, por lo que creemos que el derrame fue detectado antes”.
Sin embargo no hubo cuestionamientos en torno a la supuesta “argentinización” de los restos de YPF.
Porque para los integrantes del grupo MORENO (Movimiento por la Recuperación de las Energías Nacionales Orientadoras) la maniobra de Eskenazi no tenía nada que ver con una recuperación soberana, al contrario.
“Petersen Energía es "sociedad de nacionalidad española"”, sostuvo la organización citando páginas web de la mismísima Repsol y de la “US Securities and Exchange Comisión”.
Para el MORENO, por lo tanto, era necesario rechazar que “la mencionada transacción se corresponda con una renacionalización de YPF. Por el contrario, y tal como lo denunciáramos oportunamente, se trata de un oscuro negociado tendiente a incorporar a la filial local de REPSOL a un grupo asociado al Poder”.
Agregaban que “el precio vil al que se ha tasado la empresa refleja el vaciamiento al que la sometieran mediante una política de tierra arrasada que ha llevado sus reservas de petróleo y gas a los niveles más bajos en décadas”.
Denunciaban que “la propia ingeniería financiera de la mentada compra deja a las claras que mientras REPSOL vende lo que no es suyo, Eskenazi compra con lo que no tiene. Será así que la operación ocurrirá en varias etapas siendo la primera por un 14,9 por ciento del paquete accionario. Para ello y en insólito desprendimiento será la propia REPSOL la que preste a Eskenazi 1200 millones de dólares a los efectos de concretar su “inversión”.
Apuntaban que REPSOL “carece de capacidad para asumir decisiones patrimoniales toda vez que se encuentran en sede judicial múltiples denuncias que van desde el incumplimiento del contrato original a graves delitos (falseamiento de balances, contrabando, subfacturaciones). Sólo la lenidad de los sucesivos gobiernos (desde la privatización hasta llegar a la actual administración Kirchner) le ha facilitado escabullir sus responsabilidades”, remarcaban los investigadores y militantes sociales y políticos que integran el MORENO.
El economista y diputado nacional, Claudio Lozano, por su parte, decía que “bajo esta falacia de la argentinización el gobierno libera a Repsol de sus incumplidos compromisos de inversión y, a la vez, favorece a un amigo del poder como el Grupo Eskenazi. Después de que Repsol consumiera la mitad de las reservas, obtuviera ganancias extraordinarias que le permitieron recuperar con creces lo invertido en la compra de YPF”.
Para el legislador, “cuando ha llegado el momento de invertir es cuando para Repsol ha llegado la hora de irse. Por eso tasa en 15 mil millones de dólares el paquete accionario y vende para solventar con esos recursos, su expansión en otros lugares del mundo”, terminó diciendo Lozano.
No solamente la familia Eskenazi, amiga del gobierno, hace negocios en torno al petróleo de todos los argentinos.
El diario “El Cronista”, publicó el 5 de diciembre de 2007 que los titulares del denominado Grupo Uno, dedicado especialmente al negocio de los grandes medios de comunicación del país, Daniel Vila y José Luis Manzano, el recordado Ministro del Interior de Carlos Menem, comenzaron a “producir petróleo en la Argentina. Cerraron un acuerdo de compra de activos en Neuquén y Mendoza. Los empresarios mendocinos acordaron la adquisición de participaciones en yacimientos en actividad. Invertirán, en principio, 10 millones de dólares”, sostenía la información.
La nota agregaba que “esta es la segunda carta en el sector energético que juegan los empresarios mendocinos que ya tienen participación en Edemsa, la mayor distribuidora eléctrica de Mendoza, también a través de Andes Energía. Además, la compañía le compró recientemente Hidroeléctrica Amgehino, una central en Chubut, a Aldo Duscher, el futbolista argentino que juega en el Racing de Santander”.
El petróleo argentino en manos extranjeras y en la de los amigos del poder.
Patrimonio privatizado, negocios para pocos.

¿Quiénes ganan con el petróleo de todos los argentinos?

De tal manera, ¿cuál es el negocio para la Argentina, entonces?.
Casi ninguno.
En realidad, el negocio lo hacen muy pocos. Los que venden el petróleo de los argentinos a favor de sus propios intereses.
Cuando YPF fue privatizada, a principios de los años noventa, hasta 2006, la renta petrolera llegó a casi 80 mil millones de dólares.
Dos terceras partes de semejante volumen de dinero se las llevaron las empresas extranjeras.
En forma paralela, con un costo de producción de 29 dólares por metro cúbico, las empresas aumentaron sus ganancias durante los tiempos kircneristas vendiéndolo a más de 440 dólares, con una rentabilidad de más de 411 dólares por metro cúbico.

Los límites de ENARSA

El 20 de octubre de 2004, a través de la ley 25.943, fue creada la denominada Energía Argentina Sociedad Anónima, ENARSA, con un 53 por ciento del capital en manos del estado nacional.
De acuerdo a los estudios del economista Diego Kofman, después de analizar dos contratos de la mencionada ENARSA, “la inversión la adelantan las petroleras extranjeras y ENARSA devolverá luego su parte en la etapa de explotación. El estado pone el petróleo y se lleva un 22 por ciento de las ganancias, de lo que descontará su parte en la inversión. Las trasnacionales sólo ponen “el riesgo” y se llevan el 78 por ciento de la renta petrolera de los yacimientos”.
Pero al analizar el famoso riesgo empresarial, Kofman afirma que “en esas zonas YPF realizó tareas exploratorias en las décadas del 70 y del 80 y que se sabe que hay hidrocarburos. Además los contratos establecen la libre disponibilidad del crudo obtenido, lo que asegura a las trasnacionales la posibilidad de exportarlo directamente y el rol de operador para las empresas extranjeras”.
El mismo investigador también señaló que el Congreso de la Nación sancionó durante el año 2007 “con el voto de la bancada oficialista, el proyecto de ley que el presidente Kirchner envió para subsidiar a las empresas petroleras con un régimen de promoción para la exploración y explotación de hidrocarburos”.
El paquete de beneficios “(se difiere IVA y ganancias y se exime del pago de ganancia mínima presunta y de los derechos de importación) les llega a las empresas del sector en momentos en que la renta petrolera supera los 16 mil millones de dólares anuales, de los cuales éstas se llevan unos 11 mil millones de dólares. Les llega, además, después de 16 años de depredación de estos recursos naturales estratégicos no renovables que son el petróleo y el gas”.

Casi sin reservas

Al momento de la privatización de YPF, el estado nacional contaba con pozos petroleros que garantizaban la explotación por 35 años.
A principios de 2008, los cálculos más optimistas hablan de reservas para ocho años, a lo sumo.
En este sentido, YPF “estatal perforaba cien pozos por año, en 2004 se perforaron entre diez y quince y hubo años en los que no se hizo ninguno. La caída de las reservas argentinas no se debe a que nuestra riqueza se esté agotando, sino que no se está buscando nuevo petróleo, a pesar de que existen muchos datos que indican que hay aún mucha riqueza por descubrir”, escribieron Félix Herrero y Diego Mansilla, reconocidos investigadores de la cuestión energética en la Argentina.
“Dentro de seis o siete años no habrá más petróleo en la Argentina”, sostuvo el analista e investigador Federico Bernal, autor del libro “Petróleo, estado y soberanía”.
Eso sucederá a “menos que se descubran nuevas reservas, cosa que parece imposible porque las empresas privadas no invierten en exploración. Gracias a los acuerdos con Venezuela y Bolivia, Enarsa va a ser la única que comercialice los hidrocarburos cuando se agoten las reservas...La crisis energética, por ejemplo, es producto de la política de privatizaciones de los años noventa porque el 90 por ciento del suministro eléctrico depende de los hidrocarburos”, agregó Bernal.
Para el dirigente político y estudioso del tema, Fernando “Pino” Solanas, la Argentina está viviendo una situación “penosa e inaceptable”.
Durante el año 2007, el gobierno “dio luz verde a la segunda ola de privatizaciones con la ley corta de provincialización. Los gobiernos provinciales prolongaron hasta el año 2047 las concesiones de Menem. Hay que parar la exportación de petróleo antes de que nos quedemos sin reservas”, sostuvo el cineasta.

Kofman remarca que “durante estos años las trasnacionales petroleras no exploraron ni desarrollaron nuevas áreas, como se establece en la ley de Hidrocarburos, sino que se limitaron a intensificar la explotación de las áreas que YPF les entregó exploradas, desarrolladas y, en muchos casos, en producción. Además, en violación a esa misma ley que establece en un máximo de cinco áreas por empresa, las mismas concentraron gran cantidad de áreas, principalmente la hispano estadounidense Repsol que posee más de 80 áreas”.

El costo social

Gran negocio para pocos, dolor de ya no ser para muchos.
Aquel mapa que mostraba una Argentina desarrollada gracias a YPF hoy forma parte del pasado.
Poblaciones enteras como Cutral Có, Plaza Huincul, Las Heras, Tartagal o General Mosconi, muestran los efectos de la privatización de YPF.
Miles y miles de ex ypfianos todavía no pudieron cobrar las acciones que les entregaron a cambio de ceder su participación en la propiedad de la otrora petrolera estatal.
Decenas y decenas de suicidios se cuentan en los distintos puntos de la geografía nacional como consecuencia del saqueo.
“El modelo de reformas encarado fue similar al del resto de las empresas públicas privatizadas: pago de indemnizaciones dolarizadas acompañado por la entrega de acciones de la empresa y la promesa de obtener una buena capitalización de dichos activos al momento de la venta de YPF. Sin embargo, dichas acciones desparecieron de los balances y las liquidaciones cuando la empresa fue vendida. Son 35 mil ex trabajadores de YPF de todo el país los que continúan reclamando hasta hoy la friolera de 936 millones de dólares que Repsol y el estado nacional prometieron pero nunca entregaron”, escribieron los periodistas Luis Feitas y Tomás Pont Vergés, en la revista “Caras y Caretas”, de noviembre de 2007.

Más allá de la suba en las regalías, el estado nacional bajo la administración de Néstor Kirchner, primero, y Cristina Fernández, ahora, garantiza grandes negocios para pocos a través del petróleo de todos los argentinos.
Del otro lado, desde la cancha de los perdedores, queda un alto costo social, ecológico y energético que hoy se paga con menos combustible, cortes de luz y agua, y familias enteras sumidas en la angustia.
Los grandes medios de comunicación, en tanto, apenas sobrevuelan la cuestión petrolera. Quizás porque muchos de ellos, de sus principales directivos, participan de los negocios para las élites.

“Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a éste con crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera”, dijo un general del pueblo, Enrique Mosconi.
La continuidad de la matriz económica y política de los años noventa, cuando Kirchner era gobernador de Santa Cruz y Carlos Menem, presidente de la Nación, sigue invicta en la realidad argentina.
El petróleo es un ejemplo claro.
De allí que Enrique Mosconi, en medio de tanta inflación de la memoria sea, también por estos días, un desparecido más en la vida colectiva de los argentinos.
El petróleo argentino es como Maradona: de patrimonio nacional a negocios de pocos.

Kirchner, el petróleo y los años noventa.

“Sabemos el genocidio que pasó nuestra industria petrolera, la increíble privatización (...) Si YPF hubiera quedado en manos nuestras estaríamos recaudando (...) entre 20 y 25 y hasta 30.000 millones de dólares por año”, dijo el ex presidente Néstor Kirchner en febrero de 2007 en el Salón Sur de la Casa Rosada.
Quince años antes, sin embargo, el santacruceño jugó un rol fundamental a la hora de aquella privatización que después calificaría de genocidio.
“Menem quería sancionar la Ley de Privatización de YPF pero no podía. No tenía, en el Congreso, los votos necesarios: aparte de la abierta negativa de la UCR, enfrentaba resistencias dentro del propio PJ. Kirchner ofreció la solución. Él había asumido, el 21 de agosto (de 1992), la presidencia de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI), que agrupaba a Chubut, Formosa, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Neuquén, Salta y Santa Cruz. Si la privatización era reclamada de modo unánime por la OFEPHI --argumentó Kirchner-- se vencerían muchas resistencias”, escribió el senador nacional por el radicalismo, Rodolfo Terragno, en el diario “La Nación”, el pasado 25 de febrero de 2007.
“Pero la solución tenía un precio: la Nación debía pagar --acuerdos extrajudiciales mediante-- sumas multimillonarias que las provincias de la OFEPHI reclamaban por regalías supuestamente “mal liquidadas”. Ya el 30 de agosto de 1991, Menem --junto con sus ministros Domingo Cavallo y José Luis Manzano-- habían suscrito una curiosa “conciliación” con Santa Cruz. Por ella, la Nación “reconocía” una deuda de 480 millones de dólares con la provincia. Pero el “reconocimiento” quedaba impúdicamente sujeto a la sanción de la Ley de Privatización de YPF. Si no se aprobaba esa ley, el reconocimiento -- decía con todas las letras una cláusula del acuerdo-- “quedará sin valor y efecto alguno, y no podrá ser invocado como antecedente de ninguna especie”, apuntó Terragno en el artículo citado.
El martes 22 de septiembre de 1992, “los gobernadores de la OFEPHI se reunieron con Manzano, en el Ministerio del Interior, y resolvieron montar un lobby. Acto seguido, Kirchner ofreció una conferencia de prensa en la misma Casa Rosada. Desde allí pidió apoyo para la privatización de YPF e instó a que los disidentes, al menos, dieran quórum. Al día siguiente, Clarín publicó, con foto Kirchner, la noticia: “Provincias petroleras hacen lobby por la aprobación”. Ese lobby no se limitaría a la exhortación pública. Los diputados debieron sortear presiones y tentaciones. La tarea fue efectiva. Esa noche, Diputados aprobó el proyecto de ley”, escribió el senador.
El entonces diputado nacional por Neuquén, Oscar Parrilli, y después secretario general de la presidencia K, ofició de miembro informante. “No pedimos perdón por lo que estamos haciendo (...) Esta ley servirá para darle oxígeno a nuestro gobierno y será un apoyo explícito a nuestro compañero Presidente (Menem)”, dijo Parrilli.
En su libro “Cuatro años en el Congreso de la Nación, 1989 - 1993”, el mismo Parrilli sostuvo: “Hoy YPF es la gran empresa petrolera privada nacional, que domina más de la mitad del mercado de los combustibles”.
Terragno agregó que “la venta de YPF tuvo, también, ventajas para el gobernador Kirchner. Dos meses después de sancionada la ley, Cavallo, Manzano, Kirchner y De Vido firmaron el “acta acuerdo” por la cual se fijó la suma que correspondía a Santa Cruz. En definitiva, la provincia recibió, en 1993, 654 millones de dólares. Con ellos, adquirió acciones. Las de YPF, le permitieron un gran negocio. Las compró en 290 millones de dólares y, seis años más tarde, las vendió por 670 millones de dólares. Hizo, así, una diferencia de unos 380 millones de dólares”.
El senador nacional del radicalismo afirmó: “654 + 380 = 1.034. Kirchner envió ese millar de dólares a dar la vuelta al mundo. Nunca hubo restitución plena ni adecuada rendición de cuentas. Sin embargo, la justicia se ha desentendido del tema. Guillermo Montenegro --juez federal designado por Kirchner-- se declaró incompetente y remitió la causa a la provincia. El 1° de junio de 2005, Santiago María Lozada, Juez de Instrucción Nº 1 de Río Gallegos, mandó las actuaciones al archivo. Los “fondos de Santa Cruz” han sido motivo de acusaciones y debates. Pocos conocen, sin embargo, la conexión entre esos fondos y el decisivo apoyo que Kirchner brindó a la privatización de YPF”, terminaba diciendo Terragno.

Fuente: Rodolfo Terragno, artículo publicado en el Diario La Nación- Sección Economía- 25/02/07. “En 1992, Kirchner ayudó a Menem a privatizar YPF. Ahora dice que aquella privatización fue "un genocidio" “.

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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com